El arte de emprender

En este nuevo año, Finanzas Transparentes inaugura un espacio para colaboradores que nos contarán sobre sus éxitos, fracasos, ilusiones y sueños por cumplir. Seguiremos aprendiendo juntos y aportando valor a nuestra comunidad.

Hoy tenemos a Agustín Muñoz Isbert, estudiante de doble grado en Derecho y Administración de Empresas, becario de Corporate Finance y emprendedor por naturaleza. Agustín nos quiere contar sobre “El arte de emprender”, y les puedo asegurar que es algo en lo que cree y sobre todo, aplica, estoy convencido que en breve veremos y usaremos su plataforma que revolucionara el mundo legal. Gracias Agustín, te damos paso:

Ya lo expresaba Knight hace algo más de un siglo con su teoría del empresario de riesgo: el emprendedor justifica su beneficio por la ventura y la incertidumbre que acepta. El emprendimiento no está hecho para cualquiera: hay que ser valiente y osado, además de estar un poco loco para lanzarse a ello. Es más o menos como irse de casa sin tener todavía un nuevo sitio en el que vivir: puede salir bien y encontrar una ganga, o salir mal y tener que dormir en la calle una temporada.

Desde que era bastante más joven siempre he admirado a esas personas “distintas”, que no se conforman con lo que la vida les pone sobre la mesa, sino que quieren construirla con sus propias manos. Personas que dedican sus vidas a crear negocios, hacerlos crecer, y cuando alcanzan su etapa de madurez, vender su parte y pasar a crear otro nuevo negocio, nuevas oportunidades. Su mundo estriba en un descubrimiento constante, en aprender algo nuevo cada día, entender más su entorno y mejorarlo.

Creo que emprender es una forma muy bonita y eficaz de aportar a la sociedad. Al final el progreso económico y social se alcanza a través de la innovación, de las nuevas ideas. Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Elon Musk…, son revolucionarios e inconformistas, y nos han ofrecido la oportunidad de disfrutar de una mayor calidad de convivencia y de vida.

Considero el emprendimiento como un arte más, el arte de la invención, de la creación, del convencimiento. En definitiva consiste en plasmar grandes ideas que nacen y se desarrollan en el la mente del emprendedor y diseñar algo auténtico y único con ello, un negocio útil y funcional partiendo de una base simple e intangible.

En un futuro cercano ( y cuanto más cercano mejor ) quiero corresponder a la sociedad con lo que me ha aportado a mí y a los que me rodean. Deseo contribuir a ese desarrollo constante con todo lo que me sea posible. Y lo quiero hacer emprendiendo.

Mi primera experiencia en tal disciplina fue hace cinco años aproximadamente. Acababa de empezar la carrera, y ya soñaba con proyectos ambiciosos. Traté de lanzar, junto a 2 socios, una plataforma para ayudar a las grandes cerveceras a posicionarse en las redes sociales emergentes, especialmente Instagram. La idea se nos ocurrió mientras estábamos en una terraza disfrutando de unas buenas cervezas en copa congelada. Nos dimos cuenta de que estas multinacionales no tenían prácticamente presencia en nuevas redes sociales. Necesitaban un enganche, una cuenta integrada por jóvenes y para jóvenes, y eso hicimos. Como podéis comprobar, las buenas ideas a veces surgen en las situaciones más distendidas y cotidianas. Para poder mejorar este mundo, primero hay que conocerlo y disfrutarlo.

Pero emprender exige varios elementos fundamentales, sin los cuales las probabilidades de éxito se reducen hasta la nulidad: tiempo y complicidad de los socios. Nosotros éramos demasiado jóvenes, y finalmente , y muy a nuestro pesar, no existía un compromiso real con la idea. Este último también es esencial: ha de ser pleno para que el proyecto pueda prosperar. Y lo tiene que ser por la totalidad de los socios.

No obstante, de todos los errores se aprende, y yo lo hice en gran medida. La clave del emprendedor es no rendirse nunca: si un negocio sale mal, se toma nota y se vuelve a intentar evitando cometer los mismos fallos. Actualmente el nivel de compromiso que sostengo con mi nuevo proyecto, una plataforma intermediaria para resolver consultas legales entre clientes y abogados , es pleno, y trataré de dar lo mejor de mí.

Me dirijo ahora al lector del presente artículo. Si compartes conmigo los sentimientos anteriormente descritos, esas ganas de aportar y de crear, de descubrir y de disfrutar de tu propio trabajo, te animo a que nunca desistas e intentes lanzar tus ideas y proyectos. Siempre es mejor intentarlo que quedarse con la duda. Y sobre todo… ¡Mantén siempre la ilusión y la pasión por lo que haces!

Agustín Muñoz Isbert.

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