El toque de midas

La mitología griega tiene fascinantes historias, una de ellas es la del Rey Midas, un campesino que llego a ser el Rey de todo Frigia, lo que le convirtió en unos de los hombres más ricos y poderosos del mundo. Pero al Rey no le bastaba con lo que tenía, su avaricia no conocía de límites, y siempre buscaba acumular más riqueza.

Un día, el Rey Midas brindó ayuda a Sileno, un borrachín siervo de Dionisio, quien en agradecimiento con Midas por el favor prestado a Sileno, le ofreció cumplirle el deseo que quisiese. Sin pensarlo mucho, Midas pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro. El deseo le fue concedido inmediatamente, la felicidad del Rey era sin igual pero le duro poco, porque cuando llego la hora de comer e intento ingerir sus alimentos, todo se convertío en oro.

La anterior historia, sirvió de inspiración para uno de los libros más interesantes que he leído, “El toque de Midas”. Escrito por Robert Kiyosaky, uno de los hombres más influyentes del mundo en temas de motivación para alcanzar la libertad financiera, junto con una de las personalidades más polémicas de los últimos años, que ha sido presentador de televisión, inversor, político y actual presidente de los Estados Unidos: Donald Trump.

En el libro, los autores pretenden responder a la siguiente pregunta: ¿Por qué algunos empresarios se hacen ricos, pero la mayoría no?”. Para responderla, han hecho una analogía entre la historia del Rey Midas, capaz de convertir cualquier cosa en oro al tener contacto con su mano y las cinco cosas (una por cada dedo que compone la mano) que hacen los emprendedores y empresarios que logran sobresalir del resto y obtener los mejores resultados.

Los cinco puntos del toque de Midas son desarrollos de forma amena en el libro y explicados a través de las experiencias personales de los autores en el mundo empresarial. Aquí los vamos a desarrollar de una forma breve:

  1. Fuerza de carácter: El mundo empresarial es difícil, con situaciones de diversa índole que afectan de forma directa el desarrollo de negocio, ya sea para bien o para mal, solo las empresas mejor gestionadas logran sortear las dificultades y sacar provecho de las oportunidades.
    Se necesita un alto grado de madurez emocional para soportar tanto el éxito como el fracaso, el estrés del día a día suele ser alto y las responsabilidades también.
    Es importante aceptar que los errores a veces son necesarios para aprender, y sirven de formación para futuras pruebas. Las claves para desarrollar fuerza de carácter son: disciplina, actitud, astucia y determinación.
  2. Enfoque: Hay que tener un objetivo claramente definido y perseguirlo hasta que se cumpla con éxito, no puede ser uno cualquiera, se debe pensar en grande, apuntando alto aunque parezca difícil, las cosas extraordinarias no resultan ser fáciles y la vida tampoco lo es; todo cuesta.
    Para alcanzar los propósitos, es vital tener un equipo motivado y con la misma visión en mente.
  3. Marca: Es lo que el empresario o emprendedor representa. Es más que un simple “logotipo” para una persona, es la reputación.
    Para ilustrar este punto, Kiyosaki utiliza la historia de un Rolex, y pregunta al lector, “Como quieres que te vean, ¿Como un Rolex genuino o uno pirata?”. La diferencia entre ambos es abismal.
  4. Relaciones: Los negocios se hacen con buenos socios, no con malos. Y siempre habrá de estos últimos, hay que aprender a identificarlos y rechazarlos.
    Es importante adquirir habilidades de negociación, saber lo que quiere la contraparte para que ambos se vean beneficiadas (ganar – ganar), el éxito de la negociación radica en tener la mayor información posible. Ya lo sabemos, la información es poder.
  5. Los pequeños detalles: Lo que distingue a los empresarios y emprendedores exitosos del resto, es el cuidado minucioso en los pequeños detalles, un elemento diferenciador y único frente a quienes no buscan la excelencia y se quedan con lo básico, no con el toque de Midas.

Las aplicaciones del libro para la vida profesional son claras y concisas. Y no es un asunto exclusivo para empresarios y emprendedores, porque no todos estamos destinados en convertirnos en uno de ellos. El toque de Midas también aplica para todas las personas que tienen el deseo y convicción de alcanzar el éxito, de sobresalir y marcar la diferencia, porque no importa la profesión, rango o lugar donde nos desempeños, siempre hay que intentar ser el mejor.

¿Quieres tener el toque de Midas?

¡Éxitos!

JB.

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