Oportunidades en el nuevo mundo tecnológico

Las finanzas personales han sido tema de preocupación para la sociedad a través de la historia, y lo es mucho más ahora, al encontrarnos en pleno siglo XXI, la era del conocimiento y la información, un periodo donde la tecnología y la innovación avanzan a un ritmo frenético, afectando a cada una de las industrias de la economía y por ende, a los trabajadores.

En las últimas décadas, las personas han tenido que adaptarse a las nuevas necesidades del mercado de trabajo, dado que algunas profesiones ya no son necesarias o tienen baja demanda, por ejemplo: el repartidor de leche, el colocador de bolos, etc. En el caso empresarial la situación es similar, las compañías han tenido que “adaptarse o morir”, ejemplo de ello es Kodak, conocida por su liderazgo a nivel mundial en el ámbito fotográfico durante 130 años, sin embargo se quedó rezagada con la llegada del formato digital. Actualmente, se encuentra en un proceso de reestructuración, después de haberse declarado bancarrota en el 2010.

Todos los cambios realizados en la forma de producir u ofrecer un producto o servicio, trae consecuencias a la sociedad, ya sea de forma positiva o negativa. Cuando sucede lo último, vienen los problemas y el rehusó al cambio. Es momento de revisar la historia y recordar a los luditas.

El ludismo fue un movimiento surgido en Inglaterra a comienzos del siglo XIX, con el objetivo de resistir a las nuevas tecnologías y prácticas innovadoras de trabajo que ofrecía la primera revolución industrial. La llegada de maquinaria textil era inminente, lograría una producción más rápida y barata, lo que amenazaba con prescindir de mano de obra y que pequeños empresarios quebrarán al no poder comprar maquinaria (por su alto coste) ni competir en precio (probablemente en calidad sí).

Lo anterior desembocó en ataques nocturnos en contra de las máquinas localizadas en los centros textiles, dejando como resultado muchas máquinas totalmente destruidas y fábricas en llamas. Los luditas consideraban la revolución industrial como un símbolo de la transformación moral y social que los llevaría a cambiar su forma de vida y organización comunitaria. Pese a estos hechos, el ludismo no prosperó.

Mucho se ha escrito sobre los luditas, a favor y en contra. No es el objetivo del artículo determinar si hicieron bien o mal. Consideró que no eran tecnófobos, simplemente “lo que preocupaba a los luditas con respecto a la tecnología era que esta iba a reducir sus salarios”, como afirma la historiadora Emma Griffin. Sin embargo, el fin no justifica los medios, y la forma en que reaccionaron es reprochable (también la del gobierno al responder con más violencia)

Hoy día, se presenta una situación similar, se están desarrollando nuevas tecnologías que amenazan miles de empleos y generarán significativos cambios en la sociedad. Las reacciones a las estas circunstancias están siendo similares a las tomadas por los luditas. Fue triste leer hace un par de semanas como un presunto grupo de taxistas habían quemado 9 vehículos de Cabify, la empresa de transporte premium que junto con Uber le hacen competencia a los taxis, aunque estos en lugar de buscar pasajeros en las calles, únicamente ofrencen servicios a quienes los contactan a través de una app.

Pese a las incertidumbres que se plantean para el mercado laboral en el futuro (mucho más de la que hay en el presente), se debe tener en cuenta que aunque han desaparecido empleos, también han surgido nuevos. Deloitte, una de las consultoras más grandes del mundo afirma que “las computadoras e incluso los robots han creado en los últimos años más empleos en comparación con los que han destruido”. La tecnología en lugar de eliminar empleos, los cambia, amplía la demanda y son de mayor calidad.

Según la situación planteada, es momento de adaptarnos y prepararnos al nuevo mundo en el que vivimos, nunca es tarde para reinventarse y aprender cosas nuevas, las amenazas pueden convertirse en oportunidades. Hoy día, tener conocimientos sobre la tecnología blockchain, nanotecnología, inteligencia artificial, robótica etc., generan gran valor a la hora de la inserción al mercado laboral. Además, existen muchas facilidades para los emprendedores de negocios innovadores, lo que es una alternativa bastante viable e interesante para quien desea luchar por sus sueños.

Un interesante proverbio asiático dice: “Cuando comienza a soplar el viento, algunos corren a esconderse mientras otros construyen molinos de viento”. ¿En qué grupo quieres estar?

¡Éxitos!

JB.

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